Compra pública de innovación (CPI): Crear mercados desde la necesidad pública

La Compra Pública de Innovación (CPI) se ha consolidado como una herramienta estratégica para activar soluciones tecnológicas donde el mercado todavía no ha llegado. Su verdadero potencial no se limita a resolver retos públicos: permite dinamizar sectores clave, catalizar ecosistemas de innovación y transformar la forma en que el sector público impulsa la I+D+i.

De la compra a la transformación del mercado

En el contexto europeo actual, marcado por la necesidad de autonomía estratégica y transición verde y digital, la CPI se distingue por operar desde la demanda: la Administración formula un reto y abre camino a soluciones que antes no existían. Esta inversión de la lógica tradicional convierte a la CPI en una política industrial con impacto sistémico. Cuando la Administración adquiere algo que aún no existe, se genera innovación inducida: se crean conocimientos, se fomentan colaboraciones y se dinamizan sectores incipientes.

Barreras actuales en España

A pesar de su potencial, la CPI en España todavía enfrenta obstáculos:

  • Fragmentación normativa y dependencia de fondos temporales: Convocatorias puntuales limitan su alcance estratégico.

  • Falta de estrategia nacional: Ausencia de indicadores claros y planificación sectorial.

  • Acceso limitado para pymes y startups: Burocracia, plazos largos y poca transparencia dificultan la participación.

Claves para un impacto real

Para que la CPI genere transformación estructural, es necesario:

  • Integración en programas estratégicos: Salud, energía, movilidad sostenible o agroindustria.

  • Replicabilidad y escalado: Licitaciones que fomenten soluciones adoptables y sostenibles.

  • Gobernanza y seguimiento: Indicadores comparables y estructuras permanentes de apoyo.

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