Innovación ‘Non-Stop’

Cómo mantener la innovación constante en tu organización

El éxito de la innovación en las empresas no depende únicamente de un departamento específico. Se potencia cuando la innovación se integra en el día a día, convirtiéndose en parte del quehacer habitual de toda la organización. En este escenario, la función de la unidad de innovación es impulsar el desarrollo continuo, garantizando que cada idea se traduzca en valor real.

Según la Encuesta de Innovación en Empresas del INE, en 2020 el gasto en actividades innovadoras alcanzó 17.074 millones de euros, con un 12,6% de empresas innovadoras en productos y un 19,9% en procesos.

Detección de necesidades: el inicio de la innovación

Toda innovación comienza con una necesidad detectada: puede ser una tendencia emergente o un problema concreto vinculado a la oferta de la empresa. Este “input” activa un proceso que culmina en un plan de acción para desarrollar proyectos innovadores.

  • Captación pasiva: Observar el día a día para identificar problemas o tendencias latentes.

  • Captación activa: Sesiones estructuradas para priorizar necesidades y tendencias que requieren soluciones específicas.

Ambos enfoques generan una base de datos continua de oportunidades de innovación, integrada en la cultura de la organización.

Analizar y madurar oportunidades

Una vez detectadas, las oportunidades deben analizarse en profundidad:

  • Situación del mercado y adopción de tendencias.

  • Tecnologías disponibles y potencial de inversión.

  • Experiencias de soluciones existentes, éxito o fracaso.

Tras el análisis interno, llega la innovación abierta: integrar experiencias y conocimientos externos de expertos o empresas de sectores relacionados. Esto aporta visiones valiosas y permite inspirarse en soluciones que ya han funcionado en otros contextos.

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